domingo, septiembre 16, 2007

Taller de Federico Arnaud en Salto



Este año Federico decidió, con el apoyo de Elsa Trolio, venir a dictar clases de escultura en Salto.
Nos motivamos unos cuantos con la propuesta, gente del Taller de Elsita con la propia artista a la cabeza, la gente de A.P.L.A.S, con Vilma Texeira, Stella Barla, Hugo Llobet, algunos independientes como María Angela Juanena y quien escribe, junto a otras personas fascinadas con la posibilidad de incorporarse al aprendizaje de una de las más ricas formas de adentrarse en el misterio de la creación. Quiero decir con las menciones que realizo que hay gente con una trayectoria en arte, que han participado en salones nacionales, bienales de Salto, muestras por todo el país, que decidieron dejar de lado cualquier orgullo personal y presentarse con el espíritu ávido de aprender otras técnicas e imbuirse de nuevas ideas en estos cursos.

Al Fede lo conocí hace casi diez años, cuando integraba yo la comisión organizadora de la 7ma. Bienal de primavera de Salto (1998). En esa oportunidad el ganó el Gran Premio con "Los martirios del corazón", estupenda obra que tuve la oportunidad de comentar en un artículo del Diario Cambio. El jurado brasileño, Alberto Beuttenmuller, estaba verdaderamente impresionado con la potencia plástica y semántica de la obra.


Nos hicimos amigos cuando volvió en el 2000 a presentar una muestra, de igual nombre que la citada obra, y tuve la oportunidad de asistirlo como montajista en el armado de la misma en el Museo del Hombre y la Tecnología (algo que confieso nunca antes había practicado aunque como arquitecto me había tocado participar bastante en el montaje de la 7ma. Bienal, gracias a la amplitud de su comisario artístico el Arq. García Pardo y de los capos en la organización, Neri Campos Pierri, Washington Casal Lafón y Marta Ferrari siempre abiertos a las opiniones de los más jóvenes). Ya existía una relación familiar de amistad ya que su abuelo, el Arq. Daniel. J. Armstrong - estupendo creador que había estudiado en Cardiff- , y mi padre , el también arquitecto Carlos Rodríguez Fosalba, habían sido amigos y vecinos en ese especial ambiente salteño de las proximidades del Club Remeros. Dejé de verlo por un tiempo, salvo esporádicamente, actuamos juntos -tb. con Carlos Guinovart- en una selección de artistas para una muestra itinerante del Ministerio de Relaciones Exteriores.


El curso está muy bueno, ahora veo lo que ha crecido Federico en su formación, gracias a sus viajes y a su participación en la dirección del Salón de exposiciones del MEC (S. José 1116 Mvdeo.) hasta hace pocos meses. Además de la clases prácticas se preocupa en transmitirnos todo lo que ha mamado en sus viajes por
el mundo.

Los resultados vienen bien, salen obras dignas incluso en los principiantes en la materia. Hoy solo puedo mostrar unas fotos del grupo, formidables personas, y de una obra mía, pero otro día fotografío la producción del Taller y la subo.



Ah, me olvidaba de comentarles que el local físico es magnífico, un viejo galpón de la estación del ferrocarril Noroeste, más que centenario, cerca del puerto.


Edmundo Rodríguez Prati